http://www.los-poetas.com/a/dario.htm
luis wilfredo quintanilla carillo
miércoles, 18 de abril de 2012
viernes, 13 de abril de 2012
https://www.google.com.sv/#hl=es-419&safe=off&sclient=psy-ab&q=que+enfermedades+por+los+globulos+rojos&oq=que+enfermedades+por+los+globulos+rojos&aq=f&aqi=&aql=&gs_l=hp.3...114451l115430l3l116227l3l3l0l0l0l1l286l641l0j2j1l3l0.frgbld.&pbx=1&fp=1&biw=1024&bih=681&bav=on.2,or.r_gc.r_pw.r_cp.r_qf.,cf.osb&cad=b
Durante las dos últimas décadas, el organismo Giardia se ha reconocido como una de las causas más comunes de la enfermedad transmitida por el agua (de beber y recreativa) en los seres humanos en los Estados Unidos.
En el marco de la campaña “Cuida el agua ya, no dejes que se acabe”, desde el programa Salus en RPP el gastroenterólogo Herman Vildosola dijo que la principal causa de transmisión de parásitos es el mal uso del agua.
“El utilizar agua contaminada, no lavarse las manos o consumir alimentos mal lavados causan no solo giardiasis sino diversas infecciones parasitosas”, aseveró.
Asimismo, dijo que no sólo los niños son los más expuestos a esta enfermedad sino que la mala utilización de este recurso a hecho que los adultos estén cada vez más propensos a contraer este parásito.
De otro lado el doctor aseveró que las personas que sufren de Giardiasis de manera continua se vuelven portadores de estos parásitos y pueden generar brotes epidérmicos en algunas áreas.
“La gran mayoría de personas que ha sufrido esta enfermedad y luego se ha curado, se vuelven portadores o van a contaminar el agua, los alimentos, a sus familiares, al suelo y pueden causar brotes en diferentes zonas del país”, puntualizó el doctor.
¿Quién está sometido a riesgo?
Toda persona. Entre las personas con mayor riesgo de contraer la giardiasis figuran los trabajadores de atención de niños; los niños que asisten a centros de puericultura o guarderías, incluidos los niños con edad de llevar pañales; los viajeros internacionales; los caminantes; los campistas; los bañistas; y otras personas que beben agua de fuentes contaminadas no tratadas.
¿Cuáles son los síntomas de la giardiasis?
Entre los síntomas figuran la diarrea, deposiciones sueltas o acuosas, calambres y trastorno estomacales. Estos síntomas pueden conducir a pérdida de peso y deshidratación aún cuando algunas personas no presentan síntomas.
¿Cómo evitar esta enfermedad?
El gastroenterólogo Hernán Vildosola dio las siguientes recomendaciones:
1. Lavarse bien las manos, antes de comer y de ir al baño. Evite beber agua no tratada procedente de pozos poco profundos, lagos, ríos, manantiales, lagunas y arroyos.
2. Cuando una persona está en un sitio que el agua no es segura, debe hervir el agua a 70º por lo menos 10 minutos.
3. Beber agua embotellada que tiene garantía de no estar contaminada.
4. Evite beber agua no tratada durante brotes en la comunidad ocasionados por agua potable contaminada.
5. Si no puede evitar beber o utilizar agua que pudiera estar contaminada, entonces trate el agua usted mismo hirviéndola.
6. Evite comer alimentos no cocinados cuando viaja en países con sistemas de tratamiento de agua y salubridad mínimos.
Recuerde que lavarse las manos y tomar agua hervida, así evitará enfermedades. Cuide el agua.
investigacion
ENFERMEDADES POR EL AGUA CONTAMINADA
- Enfermedades producidas estrictamente por
falta de agua para higiene personal: se contagia de una persona a otra.
Incluye infecciones en la piel y los ojos(ejemplo Tracoma) e infecciones
llevadas por liendres.- Enfermedades dependientes el agua: causada por organismos patogénicos que pasan parte de su ciclo de vida en organismos acuáticos y comúnmente asociados al agua estancada. Ejemplo: esquitosomiasis, dracunculasias. Esta última se dispensa vía un hospedador crustáceo diminuto.
- Enfermedades trasmitidas por insectos vectores relacionados con el agua: estos vectores se reproducen en el agua e incluyen mosquitos, que pueden trasmitir la malaria, el dengue, la fiebre amarilla. Moscas, que trasmite oncocercasis y algunas especies de moscas Tse Tsé que trasmiten la tripanosomiasis y que pican frecuentemente cerca del agua.
Enfermedades más frecuentes por contacto con el agua contaminada
Eficción por aeromonas:
- Síntomas: Celulitis, lesiones cutáneasMinengoencefalitis:
- Factores contribuyentes: Natación en agua dulce, grietas cutáneas.
- Síntomas: Intenso dolor de cabeza (frente), nauseas, rigidez de nuca.Leptostirosis:
- Factores contribuyentes: Buceo o inmersión en manantiales de agua mineral templada, saladas o en piscinas. Aguas.
- Síntomas: Erupción cutánea, erupción en el oído.Conjuntivitis de las piscinas:
- Factores contribuyentes: Orina de animales(perro, roedores, bovinos, porcinos) en aguas.
- Síntomas: Conjuntivitis.Enfermedades más frecuentes adquiridas por ingestión de agua contaminada Amebiasis:
- Factores contribuyentes: Baños en aguas no cloradas.
- Síntomas: Dolor abdominal, estreñimiento o diarreas, fiebre, escalofríos, úlceras cutáneas.Giardiasis:
- Fuentes contaminantes: Heces humanas, aguas reciduales.
- Factores contribuyentes: Uso de agua contaminada. Saneamiento ambiental deficiente.
- Síntomas: Diarrea, nauseas, vómitos, debilidad, fatiga, fiebre, heces amarillentas.Cólera:
- Fuentes contaminantes: Heces humanas, de castor y aguas residuales domesticas.
- Factores contribuyentes: Eliminación inadecuada de aguas residuales, tratamiento de agua incompleto y saneamiento ambiental incompleto.
- Síntomas: Diarrea profunda, vómitos, dolores abdominales, deshidratación , sed, ojos cundidos.Gastroenterítis:
- Factores contaminantes: Heces y vómitos humanos, aguas residuales domesticas.
- Factores contribuyentes: Utilización de aguas contaminadas. Mal estado nutricional.
- Síntomas: Dolores abdominales, diarreas, fiebre, vómitos, cefalea.Hepatitis A:
- Factores contaminantes: Heces humanos, aguas residuales domesticas.
- Factores contribuyentes: Eliminación impropia de aguas residuales, uso de agua contaminada.
- Síntomas: Fiebre, malestar, languidez, anorexia, nauceas, vómitos, ictericia.Fiebre tifoidea:
- Factores contaminantes: Heces y orina humana, aguas residuales domesticas.
- Factores contribuyentes: Eliminación inadecuada de aguas residuales
- Síntomas: Fiebre constante, malestar, cefaleas, vómitos, anorexia, diarrea sanguinolenta.Métodos de transmisión
- Factores contaminantes: Heces y orina humana, aguas residuales domesticas.
- Factores contribuyentes: Eliminación inadecuada de aguas residuales, uso de aguas contaminada, diferencias en la coloración.
Contacto directo
con personas infectadas por piel o fluidos corporales. |
Transmisión
respiratoria (pasando de los pulmones garganta o nariz de una persona a otra a través del aire.) |
Transmisión
vía fecal - oral (tocando la materia fecal u objetos contaminados y luego tocándose la boca) |
Transmisión
por sangre. |
Varicela.*
Resfríos fuertes. Conjuntivitis. Piojos. Impétigo. Gusanos cilíndricos. |
Varicela.*
Resfrío común. Difteria. La quinta. Meningitis bacteriana. Impétigo. Gripe.* Paperas.* Sarampión.* Neumonía. Rubeola.* |
Enterovirosis.
Giardiasis. Hepatitis A. Diarrea. Infecciones diversas. Polio.* Salmoneliosis.* |
Hepatitis
B* y C Infección HIV |
jueves, 12 de abril de 2012
Libélulas y caballitos del diablo
Enviado por admin el Lun, 24/09/2007 - 16:19.
autor:
Carlos González-Amezúa
Están entre los insectos más vistosos —con unas
tonalidades metálicas e irisadas verdaderamente espectaculares— y más
grandes, con longitudes que en algunas especies superan los 11 cm.
Tal despliegue no podía dejarnos indiferentes, y se ha traducido en
temor.
Pero la libélula y su pariente —el caballito del
diablo— no nos pueden hacer nada en absoluto porque no tienen con qué
(y, además no quieren). Pero vayamos por partes.
Cada uno en su sitioLibélulas y caballitos no son lo mismo, ni mucho menos. Aunque pertenecen al mismo orden (Odonatos), y su aspecto es similar, hay notables diferencias que permiten distinguirlos si se quedan un rato quietos (algo no siempre fácil). Las alas de los caballitos (dos a cada lado) son practicamente iguales, mientras que las libélulas tienen las posteriores algo más anchas. Cuando están posadas, el caballito tiene las alas juntas o ligeramente separadas mientras que la libélula las despliega por completo. Los ojos, grandes y facetados en ambos subgéneros, están situados a ambos lados de la cabeza en los caballitos, mientras que en las libélulas están juntos sobre la cabeza. Esta característica hace que las libélulas verdaderas tengan una extraordinaria visión en un ángulo de 360º. De manera que si había pensado en acercarse por detrás para darle un susto a alguna, olvídelo.
El Top Gun de los insectos voladores
La libélula posee uno de los vuelos más perfectos (si no el que más) del mundo de los insectos, lo que equivale a decir del reino animal. Si la más diestra de las rapaces parece un novato con “L” al comparar su vuelo con el de una simple mosca, esa misma mosca frente a la libélula es algo así como usted o yo compitiendo en una carrera de coches frente a Carlos Sainz. No hay nada que la libélula no sea capaz de hacer volando: puede desplazarse decenas de kilómetros en un santiamén, parar casi en seco y permanecer estática el tiempo que desee, subir y bajar en una vertical perfecta y, por si esto fuera poco, volar hacia atrás. Además, sus ojos juntos y situados en lo alto de la cabeza, con más de 30.000 facetas cada uno, le da una visión panorámica total que ya quisiera para sí la cabina elevada y semiesférica de un F16. Vuelan tan bien, que sólo saben volar, siendo incapaces de andar, como hacen muchas especies de insectos voladores.
Las caza al vuelo
Con estas aptitudes, está claro que la libélula no se alimenta de hojas. Caza insectos voladores —moscas y mosquitos— y lo hace en pleno vuelo, algo que sólo de imaginarlo parece imposible (tenga en cuenta que las aves insectívoras cazan “al bulto”, abriendo la boca y capturando con mínimas desviaciones de ruta los insectos que se cruzan en su camino). La destreza de las libélulas es tal, que los naturalistas las pasan canutas para echarles el guante con sus típicos cazamariposas (¡bien por las libélulas!).
A pesar de disponer de una máquina de vuelo tan perfecta, la libélula no tiene armamento a bordo; queremos decir que no tiene aguijón, ni pica: es completamente inofensiva, tenga el aspecto que tenga y mida lo que mida.
Los caballitos del diablo son algo más torpes y más pequeños que sus primas. No tienen esa capacidad de vuelo y de visión, pero tampoco “van armados”, a pesar de tan terrible nombre.
Un largo camino
Para llegar a ser el primero de la clase, las libélulas —como el resto de insectos— pasa su metamorfosis; un camino que comienza en la fase de huevo y termina un año después como insecto adulto. Durante su época larvaria, libélulas y caballitos viven en el agua de estanques y charcas, respirando por branquias, como los peces. Ambos, larva e insecto adulto, se alimentan de lo mismo: la libélula larva de larvas de mosca y mosquito, y la libélula adulta de moscas y mosquitos adultos. Esa dieta y, sobre todo, la voracidad con que las larvas se emplean contra sus similares de mosca y mosquito, son el mejor control de las poblaciones de estos dípteros. Lamentablemente, las campañas de fumigación de charcas y lagunas emprendidas por muchos ayuntamientos terminan, es cierto, con la plaga inicial de mosquitos, pero también perecen las larvas de libélula. A la primavera siguiente, moscas y mosquitos han vuelto a las andadas, con varias generaciones en un corto período, mientras que la libélula, que precisa un año para alcanzar la madurez, no puede regenerarse con tal velocidad. El resultado es que, al no existir ya el control de las libélulas, las plagas de mosquitos van siendo cada vez más virulentas, obligando a realizar fumigaciones a cada temporada. Eso trae consigo en un período más o menos largo la muerte de la charca, un ecosistema de gran valor biológico.
De todas las libélulas descritas por la entomología moderna, se cree que un alto porcentaje ya se ha extinguido.
¿Cuándo fue la última vez que vio una libélula?
Si hacemos esta pregunta a personas que vivan en una ciudad, probablemente no sepan contestar. El colmenarejo tenemos la suerte de verlas, revoloteando en las charcas e incluso en nuestros jardines y parques. Cuando tenga la suerte de ver una, acérquese sin miedo (ya le hemos dicho que es del todo inofensiva) y observe sus grandes ojos y sus brillantes colores. Fíjese en su vuelo. Enséñesela a su hijo, porque es probable que cuando él tenga su edad, las libélulas hayan desaparecido, si no lo remediamos.
Clorofila, fuente de vida
Este compuesto que generan los vegetales sigue asombrando a la Medicina, pues ha comenzado a mostrar su utilidad no sólo para combatir el mal aliento, sino para oxigenar la sangre y eliminar toxinas relacionadas con envejecimiento celular y cáncer. ¡Descubra las virtudes de este tesoro de la naturaleza!
Las hipótesis actuales indican que las primeras especies de algas y plantas capaces de crear su propio alimento y energía a partir de la luz del Sol surgieron hace 3,600 millones de años. El secreto en este importantísimo salto evolutivo, y gracias al cual ha podido sostenerse la vida en la Tierra, radicó en el surgimiento de una molécula: la clorofila.
Tan modesta sustancia también estaba destinada a modificar definitivamente la apariencia del entonces opaco y árido planeta, pues su color verde, sinónimo de vida en nuestros días, se fue extendiendo con el paso de los siglos hasta crear enormes bosques, selvas o estepas que luego serían el sustento de gran variedad de especies, entre las que se incluye el ser humano.
A pesar de que numerosas criaturas han desaparecido o evolucionado, la clorofila sigue siendo la misma molécula de sus orígenes, y justo ahora, después de tantos siglos, la Ciencia Médica centra su atención en ella y comienza a reconocerle propiedades como reguladora de grasa y antioxidante (bloquea a los radicales libres, moléculas responsables de envejecimiento celular y formación de tejidos cancerosos), además de que se ha revalorado el papel que le da la Medicina tradicional, misma que considera que los vegetales verdes son ideales para la depuración, renovación y protección del organismo.
Así, aunque todavía hay muchos estudios en curso que permitirán comprobar las propiedades de este compuesto, e incluso nos ayudarán a conocer nuevas cualidades, puede considerarse desde ahora a la clorofila como un elemento de gran valor que nos permite prevenir numerosos padecimientos y, por tanto, no es mala idea comenzar a incluirla en nuestra dieta.
Verde, que te quiero verde
Los vegetales son una fuente indispensable de vitaminas y minerales, además de otras sustancias que el organismo utiliza a nivel celular de diversas maneras; sin duda, la clorofila es una de ellas y, en buena medida, ocurre así porque su estructura química, descrita a detalle por primera vez en 1913 por el científico alemán Richard Willstatter, guarda cierta similitud con la hemoglobina, que es la sustancia en la sangre encargada de transportar oxígeno a las células.
Las principales virtudes que se le han atribuido a este compuesto son diversas, pero pueden resumirse en las siguientes:
- Además de aportar energía vital proveniente de la fotosíntesis, la clorofila tiene la ventaja de ser un producto natural sobre el que no se han reportado casos de reacciones adversas o de rechazo.
- Posee notable actividad desodorante, por lo que además de ser de gran utilidad para combatir problemas de mal aliento ocasionados por tabaco, bebidas alcohólicas y alimentos, ayuda a eliminar olores desagradables en transpiración, orina y materia fecal.
- Desde la antigüedad se le ha reconocido como elemento cicatrizante y, por ello, se utiliza en productos de consumo oral o que se aplican directamente en la piel, a fin de que estimulen la regeneración de tejidos dañados y heridas (además, se dice que reducen la formación de cicatrices y el riesgo de infección).
- Bloquea el efecto de varias sustancias que se relacionan con el envejecimiento prematuro de los tejidos o el surgimiento de células cancerosas. En efecto, se ha observado que la clorofila se adhiere a moléculas de humo de tabaco, combustible diesel y otros agentes contaminantes, de modo que las bloquea y permite que el organismo las deseche a través de la orina.
- Ya que mejora la aportación de oxígeno y a que elimina sustancias nocivas en la sangre, permite que intestinos, riñones e hígado funcionan de manera más equilibrada. Esta misma cualidad ayuda al cerebro y sistema nervioso, lo cual se traduce en mejor capacidad de memoria y concentración.
- Es muy probable que beneficie a la salud circulatoria, pues un estudio realizado con animales ha comprobado que su consumo diario disminuye en forma significativa los niveles de grasa (colesterol y triglicéridos) en sangre. De este modo, puede ser un producto que reduzca el riesgo de padecer infartos y que mejore la dieta de pacientes con colesterol elevado, obesidad, presión arterial alta y diabetes (cifras de azúcar en sangre mayores a lo normal).
Verde será
Incorporar un poco más de clorofila en la dieta puede ser buena idea, ya que la alimentación del hombre moderno se basa en grasas, hidratos de carbono y carnes rojas, a la vez que toma cada vez menos en cuenta a frutas, cereales integrales, verduras y hortalizas.
Precisamente estas últimas son nuestra fuente más importante de clorofila, y entre ellas podemos encontrar lechuga, col, brócoli, berro, perejil, cilantro, apio, nopal, ejotes, chícharos, acelgas y espinacas, sin olvidar la importante aportación que pueden darnos los germinados (brotes de semillas de soya, trigo, alfalfa, lenteja, cebada, ajonjolí u otros) y las algas verdes, entre las que destaca la espirulina.
Para hacer un buen consumo de estos alimentos, le aconsejamos tomar en cuenta los siguientes puntos:
- Al seleccionar verduras y hortalizas, procure que su apariencia sea atractiva a la vista y de textura firme al tacto; no las elija cuando se sientan débiles y descoloridas, o sus hojas luzcan marchitas, secas y maltratadas.
- Conserve los vegetales en la parte inferior de su refrigerador, donde se mantiene una temperatura aproximada de 10º centígrados, ya que más frío puede estropearlos.
- Trate de almacenar las hortalizas en bolsas de papel. Cuando permanecen en contenedores de plástico generan humedad que puede ser aprovechada por microorganismos contaminantes.
- Si no tiene otro recurso para almacenar que no sean envases plásticos, cambie los productos cada 3 ó 4 días de bolsa o recipiente.
- Antes de consumir estos alimentos, desinféctelos con productos de uso comercial que contengan cloro o yodo, siguiendo las instrucciones del fabricante. No los deje sumergidos en la solución más tiempo del indicado, ya que pueden perder algunas de sus propiedades.
- Desde el punto de vista gastronómico y nutricional, es preferible que estos vegetales se ingieran crudos, ya que así se obtienen todos los beneficios que nos brindan. Puede acompañarlos con aderezos o aceite de oliva.
- Nunca ingiera vegetales y hortalizas de olor y/o apariencia desagradables.
Para evitar este problema, recomiendan que el consumo de esta sustancia se mejore a través de suplementos (disponibles en cápsulas y solución) o, mejor aún, prescriben productos novedosos elaborados con clorofilina, compuesto que se obtiene de la clorofila y que tiene las mismas propiedades de ésta, pero que es más fácil de absorber. En todo caso, recuerde que la elección de cualquiera de estos complementos y las inquietudes que existan sobre su uso deberán consultarse con un especialista en alimentación.
Finalmente, queda señalar que si algún vegetal o producto con clorofila ocasiona reacciones adversas (indigestión, granitos en la piel y malestar general, entre otros síntomas), debe suspenderse su consumo y notificarlo a la brevedad con el nutriólogo o médico naturista. Asimismo, considere que cuando esta sustancia se ingiere de manera prolongada puede alterar el color de las heces y la orina, haciéndolas más oscuras y de tono verde, pero ello no es síntoma de enfermedad, sino un efecto normal.
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